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2019 Edición

Capitolio Nacional, una historia de más de 80 años.

Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana Fotografías: Rolando Pujol, Néstor Martí

Capitolo

 

Diamante del Capitolio

Cuenta la investigadora Amarilys Ribot en su artículo “El kilómetro cero” que el terreno que hoy ocupa el Capitolio de La Habana “ fue, alguna vez, allá lejos y hace tiempo, una ciénaga que un día fuera dragada y terminó por convertirse en un vertedero de basura...”. En el año 1817, el espacio fue ocupado por el Jardín Botánico, el primero en la historia de la ciudad. Unos treinta años después, “se construyó en el lugar una estación para el ferrocarril, la Estación de Villanueva, pretenciosa, amplia y bien ubicada, que con el decurso de la vida y el crecimiento capitalino, se quedó insuficiente y desubicada”.

En 1910 ocurre el cambio de los terrenos de Villanueva por los del Arsenal de La Habana, bajo la presidencia de José Miguel Gómez. El arquitecto argentino Roberto Segre señala en su libro Arquitectura antillana del siglo XX que, desde la adquisición del espacio, se pensó en la construcción de un Capitolio que albergara al Palacio Presidencial, proyecto de Eugenio Rayneri, padre e hijo.

Segre refiere que en 1914 el presidente Mario García Menocal decide transformarlo en sede del Congreso y pide la colaboración de los arquitectos Félix Cabarrocas y Mario Romañach. En 1921, los trabajos estaban bastante adelantados, pero un decreto del presidente Alfredo Zayas, basado en la grave crisis económica del país, paralizó la obra.

Con la llegada de Gerardo Machado al poder, se reinicia la construcción en 1926. El proyecto sigue en manos de Evelio Govantes y Félix Cabarrocas, pero las limitaciones percibidas en el diseño, así como la presencia de Forestier y su equipo de arquitectos, generan un grupo de modificaciones que paulatinamente mejoran la solución definitiva.

Luego de varias transformaciones en los proyectos de ejecución y varios periodos de paralización de la obra, el Capitolio queda inaugurado bajo el gobierno del dictador Machado en 1929 como sede del Senado y la Cámara de Representantes. Tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959, pasó a ser museo y después acogió al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) y a la Academia de Ciencias.

La Estatua de la República

Estatua de la República

En el Salón de los Pasos Perdidos del Capitolio Nacional asombra la solemnidad de la Estatua de la República, obra de Ángelo Zanelli, hecha en bronce, que por su altura, es la tercera en el mundo bajo techo.

Situada bajo la cúpula de esta emblemática edificación, la efigie tiene un peso de 30 toneladas y una altura total de 14,60 metros, y descansa sobre un pedestal de mármol de 2,50 metros y divide el gran Salón, monumental espacio que se debate entre el renacentismo italiano y el eclecticismo, y se extiende como puente entre los cuerpos laterales del edificio. La historia comenzó en 1927 cuando se le encargó a Zanelli tres grandes estatuas que adornarían el Capitolio de la República.

Dos serían colocadas en el exterior a ambos lados de la gigantesca escalinata y representarían el Trabajo y la Virtud. La tercera, la más importante, simbolizaría la República y sería colocada justamente debajo de la cúpula del Capitolio. A los pies de la Estatua se halla el llamado Kilómetro Cero, punto de partida de todas las carreteras del país.

Está representado en el suelo de mármol por medio de un brillante de 25 kilates (tras ser robado y recuperado, el que se muestra ahora es una réplica), del que se dice que perteneció a Nicolás II, el último zar de Rusia. El brillante está colocado sobre un círculo labrado en bronce y rodeado de una estrella octogonal realizada con mármoles de diversos tonos que señaliza los cuatro puntos cardinales.

En la labor más reciente de restauración del Capitolio Nacional y de las estatuas, se utilizaron novedosas técnicas de intervención para rescatar estas joyas del arte cubano y mundial. El Capitolio de La Habana es hoy la sede de la Asamblea Nacional del Poder Popular de la República de Cuba.

Salón de los Pasos Perdidos

Salón de los Pasos Perdidos

Majestuoso, dando la bienvenida a los visitantes, se encuentra el Salón de los Pasos Perdidos, el cual tiene un tamaño impresionante: 1.740 m2 (120 metros de largo por 14,50 m de ancho), y a través de él se accede a los hemiciclos, salones y galerías de la parte posterior del edificio, donde está situada la gigantesca estatua de la República, obra del escultor italiano Ángelo Zanelli, que pesa 75 toneladas.

Desde finales de 2012, el Capitolio Nacional es objeto de la restauración de mayor envergadura desde su inauguración en 1929, intervención realizada por la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. El Capitolio de La Habana es hoy la sede de la Asamblea Nacional del Poder Popular de la República de Cuba.

Los salones del Capitolio Nacional

Salón Simón Bolívar

Salón Simón Bolívar

El Salón de los Escudos del Capitolio Nacional se encuentra en el ala sur de esta edificación emblemática de la Isla. Totalmente rescatado, se nos entrega ahora este bello espacio, relucientes todos sus techos con sus luminarias originales que han sido restauradas en bronce, con sus pisos y zócalos de mármol, y sus hermosas columnas.

El Salón de los Escudos era originalmente el Salón de Protocolo del Senado, muy similar al Salón Baire. En él se pueden apreciar la morfología de cada emblema que caracterizó a las seis provincias que originalmente tenía la Isla, por lo que se muestra parte de la historia de nuestro país.

Otros salones como Baire, Baraguá, Simón Bolívar y el aula contentiva de la biblioteca José Martí ya muestran en el Capitolio Nacional toda su belleza. Allí se pueden apreciar bellas colecciones de cristales, vajillas, cubertería, tanto del Capitolio como del Palacio Presidencial, así como otros objetos de carácter histórico.

Desde finales de 2012, el Capitolio Nacional es objeto de la restauración de mayor envergadura desde su inauguración en 1929, intervención realizada por la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. El Capitolio de La Habana es hoy la sede de la Asamblea Nacional del Poder Popular de la República de Cuba.

Símbolo de Cuba

Hemiciclo

Hemiciclo

Recorrer el Capitolio Nacional es también transitar por periodos de la historia de la Arquitectura. Se dice que este emblemático lugar está inspirado en el clásico capitolio romano y que aparece nombrado por algunos expertos como uno de los seis palacios de mayor relevancia a nivel mundial.

Exponente del eclecticismo por la combinación de varios estilos, pueden apreciarse en él los códigos neoclásicos en elementos de fachada como la simetría, las columnas y el uso de esculturas como reinterpretaciones de símbolos clásicos. Al mismo tiempo, en muchos de sus interiores, como en las oficinas del tercer nivel o en la Sala de Armas, se utilizó el neorenacimiento español como referente para el diseño, evidente en aspectos como falsos techos, mobiliarios y paredes.

En cuanto a su estructura, el Capitolio posee un primer nivel o planta baja que funciona como distribuidor; un segundo nivel donde se encuentran el Salón de los Pasos Perdidos y los grandes salones protocolares; un tercer nivel que acoge las oficinas de la presidencia y un último, donde radicará el resto del personal.

En sus salas se pueden apreciar las vasijas del otrora Palacio Presidencial – hoy Museo de la Revolución –, así como los bocetos en yeso del escultor italiano Ángelo Zanelli – autor de las obras que distinguen el interior y exterior del edificio –, y el hemiciclo donde sesionará la Asamblea Nacional del Poder Popular, con asientos para 169 parlamentarios y más de seiscientos representantes del pueblo, las organizaciones e instituciones que conforman la sociedad cubana.

Tumba del Mambí Desconocido

 

De igual forma, se puede admirar un símbolo de gran significación histórica: la Tumba del Mambí Desconocido, rodeada de las banderas de todas las naciones del continente y también de aquellos que fueron solidarios con Cuba en años de tribulación en nuestras luchas por la independencia en el siglo XIX.

Vajilla Capitolio

También los visitantes pueden observar la colección primorosa de los cristales, las vajillas, la cubertería, tanto del Capitolio como del Palacio Presidencial; otros objetos de carácter histórico, como las constituciones cubanas, y ya ha sido colocada la bandera de Carlos Manuel de Céspedes, Padre de la Patria, como fue su histórico mandato y el mandato de la gloriosa Constitución de Guáimaro de abril de 1869, en la Sala de Juntas – quiere decir, en el hemiciclo.

Desde finales de 2012, el Capitolio Nacional es objeto de la restauración de mayor envergadura desde su inauguración en 1929, intervención realizada por la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. Debido a su condición de edificio con grado de protección 1, la prioridad ha sido rescatar sus valores arquitectónicos, históricos, tipológicos y, al mismo tiempo, actualizar todos los sistemas tecnológicos con los que debe contar un inmueble del siglo XXI, ejemplo de cómo Cuba conserva su patrimonio y su memoria histórica.