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2016 Edición

Bomberos en Cuba, más de tres siglos de servicio

Por MSc. Rodolfo Zamora Rielo

 

El 2016 es un año muy importante para la historia de los bomberos en Cuba, pues confluyen varias efemérides fundacionales, relacionadas con los servicios contra incendios en nuestro país. Además de cumplirse el 320 aniversario del surgimiento de los bomberos en la Isla, se celebra la quincuagésima edición de la Semana Nacional de Protección Contra Incendios y los treinta años de fundada la Asociación de Bomberos Voluntarios de Cuba, coincidiendo asimismo con las conmemoraciones del 55 aniversario de los órganos del Ministerio del Interior.

Existe consenso entre los especialistas en afirmar que la aparición de los bomberos en Cuba data de 1696. El 13 de noviembre de ese año, en Santa Clara, su fundó la primera agrupación de vecinos dedicados exclusivamente a la extinción de incendios.

Sin embargo, no fue hasta bien entrado el siglo XIX que surgieron los cuerpos de bomberos a lo largo y ancho del país a instancias de los gobiernos coloniales. Los principales nacieron en Santiago de Cuba (1831), La Habana (1835), Matanzas (1836), Cienfuegos (1838), Holguín (1867), Santa Clara (1882), Guantánamo (1884), Pinar del Río (1887), entre otros. En La Habana se combinó el accionar de dos entidades bomberiles, pues la creciente incidencia de siniestros obligó a las asociaciones de comerciantes, las compañías de seguros y algunos filántropos a promover la institución del Cuerpo de Bomberos del Comercio No. 1, en 1873. A pesar de sus contradicciones, estos dos cuerpos enfrentaron juntos el incendio y explosión del almacén de la ferretería de Juan J. Isasi, en Mercaderes y Lamparilla, el 17 de mayo de 1890. Esta catástrofe arrojó un saldo de más de una treintena de muertos, de los cuales 27 eran bomberos.

 

 

Los bomberos del siglo XIX también fueron responsables de la llegada a Cuba de varios adelantos tecnológicos. El 31 de octubre de 1877 se realizó la primera llamada telefónica en lengua hispánica, entre un cuartel de los bomberos del Comercio y la casa de uno de sus jefes. Gracias a eso, La Habana es considerada la primera ciudad en el mundo en poseer un servicio telefónico de alarma de incendios, teniendo más de 65 estaciones telefónicas en 1890. Además de los carros bombas de vapor, traídos de Inglaterra y EE.UU., la división sectorial de la urbe, así como la modernización del alumbrado público y el abasto de agua se debió al impulso reformador de los Bomberos del Comercio.

El siglo XX trajo cambios a las instituciones contra incendios. En 1902, el gobernador militar Leonard Wood decidió fundir en uno los dos cuerpos de bomberos habaneros y dejarlo al cuidado de la Alcaldía. Seis años después, durante la segunda intervención, el entonces gobernador Charles Magoon resolvió dotar a La Habana de una estación de bomberos equipada con los últimos adelantos de la técnica. Por eso, esta estación fue bautizada como su mecenas e inaugurada en 1909, en la calle Zulueta, sirviendo hoy como sede al Museo Nacional de Bomberos.

 

Las agrupaciones de bomberos pasaron a la jurisdicción de los municipios y alcaldías, solo los de las ciudades principales recibieron, aunque con marcada intermitencia, el apoyo gubernamental. En esas circunstancias, las colectas públicas eran las responsables de la compra del equipo para los bomberos. 

 

Bajo el gobierno revolucionario, los bomberos pasaron a integrar las filas del Ministerio del Interior. Se adquirió técnica y capacitación contra incendios en varios países del campo socialista, además de crearse la Escuela Nacional de Bomberos «Mártires de la Calle Patria», el centro de enseñanza superior más antiguo del MININT. La alta profesionalización de los bomberos cubanos en la extinción de incendios, así como en rescate y salvamento, promovió una doctrina de prevención que prioriza la vida de los ciudadanos y la salvaguarda de los recursos del Estado. El trabajo bomberil cubano ha ganado prestigio internacional, esto ha permitido que, gracias a un proyecto conjunto con la Federación Rusa, Cuba sea la sede del Centro Regional de Entrenamiento de Salvamento y Bomberos. Cada día, como hace 320 años, los bomberos cubanos forjan su lema de Honor, Valor y Disciplina, ya que prevenir un incendio es tarea de todos.