• Inicio
  •  / 
  • Artículos publicados en las ediciones impresas
  •  / 
  • 145 Aniversario de la Academia de Ciencias en Cuba
2006 Edición

145 Aniversario de la Academia de Ciencias en Cuba

Sociedad Cubana de Historia de la Ciencia y la Tecnología

 

La academia de ciencias en Cuba fue fundada el 19 de mayo de 1861 con el nombre de Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana, la cual es antecedente de la actual Organización.

El primer Presidente y fundador de la Academia de La Habana, Nicolás José Gutiérrez, sobre la importancia de su fundación como la primera institución de este tipo en América, afirmó: "Siquiera no fuese más que por orgullo nacional, debiera hacerle entender a los forasteros y extranjeros principalmente, que no nos ocupamos sólo en hacer azúcar y cosechar tabaco, sino que cultivamos también las ciencias". Así, al estilo de las de su época, ella fue promotora de la ciencia en el país, con las limitaciones que las condiciones socioeconómicas del momento imponían.

A su vez, fue expresión del surgimiento de una conciencia nacional. Testimonio de esto fue el hecho de que, ya desde las lides patrióticas de 1868, hubo miembros de la Academia que participaron como combatientes o conspiradores en la lucha de liberación nacional.

Calle Cuba No. 460 en la Habana Vieja, hoy Museo Nacional

de Ciencia "Carlos J. Finlay", antigua sede de la Academia.

Con el triunfo de la Revolución cubana, se crea en 1962 la Comisión Nacional de la Academia de Ciencias de Cuba por la Ley 1011 del Gobierno Revolucionario, del 20 de febrero de ese año. Esta nueva Academia adquirió alcance nacional y fundó un número importante de institutos y centros de investigaciones; a lo largo de varias etapas organizativas propulsó el desarrollo de las investigaciones en el país y ejerció diversas funciones de dirección y planificación.

Desde 1978, la Academia de Ciencias de Cuba constituyó su Consejo Científico Superior, con destacadas personalidades de diferentes organismos del país. En 1996, por el Decreto Ley 163 del Consejo de Estado, se redefinen sus objetivos y funciones como Institución de carácter nacional, independiente y consultiva en materia de ciencia, y se integra por Académicos que ejercen su función a título personal y honorario, nominados por instituciones del país de reconocido prestigio científico y cultural.

 

Uno de los elementos que componen el emblema de la Academia de Ciencias de Cuba es la reproducción del microscopio de Carlos J. Finlay que se encuentra en el Museo de las Ciencias.

El microscopio es utilizado comúnmente como símbolo de la investigación y las ciencias en general, y en este caso está especialmente asociado a la figura del eminente médico-investigador cubano. Finlay es paradigma de la ciencia cubana. Buscó el conocimiento universal donde estuviese, para ponerlo al servicio de la solución de los apremiantes problemas del país, a los cuales se consagró. Como humanista, orientó su actividad al reconocimiento del hombre como valor supremo; fue pionero entre los cubanos en hacer un descubrimiento científico que alcanzó el ámbito mundial -la existencia de vectores biológicos en la transmisión de una enfermedad entre personas.

El reconocimiento de este logro a su autoría, fue la primera batalla de la comunidad científica cubana en la República, por denunciar el despojo que se pretendía por los intereses imperiales.

En general, el emblema de la Academia vincula las figuras de sus cuarteles con los símbolos patrios, en la forja simultánea de una ciencia y una conciencia patrióticas; así mismo, expresa la profesionalidad de los integrantes de la comunidad científica cubana, síntesis esencial entre lo moral y lo científico-técnico, es decir, el humanismo, el tesón y la consagración al trabajo, la responsabilidad ciudadana y ética, la búsqueda perenne de la verdad, así como la destreza y el dominio de la actividad científicotécnica que se realiza.